Conducir un coche automático y diferencias con un coche manual

Aunque tradicionalmente en el parque automovilístico español los coches automáticos representaban una minoría, la metamorfosis hacia una movilidad más sostenible está cambiando ese escenario. Con los coches eléctricos o PHEV ganando terreno es importante conocer las características de este tipo de transmisión y las diferencias entre conducir un coche automático y uno manual. ¡Te las contamos!

Mujer conduciendo un coche automático

    ¿Cómo conducir un coche automático?

    La transición hacia una movilidad más sostenible no implica únicamente una renovación del parque automovilístico, sino que afecta a los hábitos de conducción. Como avanzamos, los coches eléctricos o PHEV son vehículos con transmisión automática, motivo por el cual se conducen de forma distinta a los manuales.

    Así, a diferencia de un coche manual, conducir un vehículo automático implica preocuparse únicamente de colocar la palanca de cambio en la posición adecuada en función del sentido de la marcha. En estos casos, es el vehículo el que se encarga de realizar los cambios necesarios sin intervención alguna del conductor.

    Si estás pensando en avanzar hacia una movilidad más sostenible comenzando a conducir un vehículo eléctrico o PHEV de transmisión automática, es importante conocer las características que lo diferencian de un coche manual.

    Diferencias entre un coche automático y uno manual

    Aunque las diferencias entre un coche automático o manual se reflejan en aspectos como la experiencia de conducción, las principales son puramente mecánicas y técnicas.

    • Palanca de cambios. En un vehículo automático, la palanca de cambios suele tener cuatro posiciones básicas. Drive (D), que se utiliza durante la conducción, Reverse (R), que se utiliza para desplazamientos marcha atrás, Neutral (N), el punto muerto, y Parking (P), para estacionar el vehículo. Algunos vehículos, incluyen otras posiciones en la palanca relacionadas con un modo de conducción más deportivo, confortable o eficiente.
    • Pedales. La ausencia de embrague en los coches automáticos reduce el número de pedales a dos. El del freno, situado a la izquierda, y el acelerador, a la derecha. Así, durante la conducción de un vehículo automático solo se utiliza el pie derecho.
    • Inicio de la marcha. Si para arrancar un coche manual es necesario pisar el embrague para accionar la primera marcha, en un vehículo automático este proceso se simplifica. Para iniciar la marcha en un coche automático basta con arrancar el vehículo, soltar el freno de mano, colocar la palanca en la posición D y soltar el pedal de freno.
    • Conducción. En función de la potencia exigida al pisar el acelerador y la velocidad de circulación, los coches automáticos seleccionan la marcha adecuada sin necesidad de intervención del conductor.

     

    Ventajas y desventajas de los coches automáticos

    Si bien hace una década los coches automáticos de gama media se caracterizaban por la lentitud en los cambios de marcha o un mayor consumo de combustible, actualmente las ventajas de estos vehículos los convierten en una opción cada vez más elegida por los conductores.

    Los avances tecnológicos en el campo de la automoción permiten ofrecer una gama de vehículos automáticos de conducción más suave, rápida y eficiente, tanto en gama media como en gama alta.

    • Experiencia de conducción. La ausencia de marchas hace que conducir un coche automático sea mucho más fácil que uno manual. Actualmente, algunos modelos incluso incorporan un cambio secuencial o de levas que ofrece el control del cambio manual sin renunciar a la comodidad del cambio automático. Además, si el vehículo es eléctrico o PHEV en modo eléctrico, a la experiencia de conducción se suma la ausencia del ruido del motor en el viaje.
    • Conducción urbana. En esa misma línea, los coches automáticos son los más recomendados para realizar trayectos en núcleos urbanos. En ciudad y durante los atascos la frecuencia de cambio de marchas es mayor por lo que los vehículos automáticos juegan con ventaja facilitando esta tarea.
    • Mayor eficiencia. Generalmente y gracias a los avances técnicos, los cambios de marcha de los vehículos automáticos se realizan a un régimen bajo de giro del motor para favorecer la eficiencia.
    • Seguridad. Otra de las ventajas de los coches automáticos frente a los manuales afecta a la seguridad. Y es que, al reducir la intervención del conductor en lo que respecta a los pedales (solo es necesario acelerar y frenar), es posible realizar una conducción más segura y atenta al tráfico.

     

    En contraposición, las desventajas de un coche automático afectan a cuestiones como el precio. Si bien esta diferencia con respecto a los vehículos manuales es cada vez menor, la tecnología más avanzada que requiere un coche automático eleva ligeramente su precio en el mercado.

    Del mismo modo, la mecánica de los vehículos automáticos requiere de revisiones más exhaustivas por lo que el coste del mantenimiento puede llegar a ser superior. Con todo, gracias a las ofertas de renting de Athlon puedes conducir un vehículo automático sin que el precio y el mantenimiento supongan un inconveniente.

    Si las ventajas de los coches automáticos son el aliciente que necesitabas para dar el paso hacia una movilidad más eficiente, en Athlon te ayudamos. Consulta nuestras opciones de renting para empresas y autónomos.